Roberto Wrublewski

El brillo en sus ojos y la alegría que transmite al hablar de sus pinturas, dan cuenta de un hombre que valora su talento. Así es Roberto, este parroquiano de San Vladimiro que realiza maravillas cuando tiene frente suyo un lápiz y un papel.

Desde el año 1982 Roberto vive en Posadas junto a su esposa, con quien lleva 57 años de matrimonio. Padre de dos hijos y abuelo de cuatro nietos.

Cuando tiene que explicar qué le produce realizar sus pinturas, responde: “me divierto”. Y eso se nota, porque sus personajes están cargados de humor y picardía. “Este es el pata de lana” dice, y desde allí comienza a relatar una historia, todo aquello que él imaginó para poder realizar el dibujo.

“Todo dibujo hay que interpretarlo, después volcarlo sobre una lámina, bocetarlo, y ahí estudiarlo bien; la cara de picardía por ejemplo, cada gesto, ha y que estudiarlo todo”. Por ello Roberto más allá de tener el talento, ha dedicado muchos años de su vida a estudiar dibujo. “Hay que tener estudios, porque no podes dibujar sin conocer. Hay que conocer para dibujar, porque podes ser aficionado y copiar, pero para imaginarlo hay que estudiar”.

Esperemos que pronto tengamos el privilegio de poder visitar una muestra con sus obras.